En estos últimos años ha sido notorio el aterrizaje de inmigrantes. En lo personal, me ha tocado este año trabajar para Dios codo a codo con una Colombiana, he visto que en el Distrito Moneda participan peruanas, y me ha llamado la atención (aclaro que no soy racista) las veces que me he cruzado con gente de raza negra en las calles. Todo esto para mí hace diez años era inimaginable. Bueno, también debo reconocer que soy un compadre de muy poco mundo, pero a pesar de esto, no me deja de llamar la atención la llegada de inmigrantes.Según Extranjería, entre 1992 y 2002 los extranjeros crecieron en Chile en un 75%, alcanzando a 247.000 personas. Distribuidas de la siguiente forma:
Peruanos, 24%
Argentinos, 22%
Bolivianos, 5.5%
Ecuatorianos, 4.8%
Colombianos, 2.7% (mas la Lina......jajajajjaa)
Otros 41%
Ante estas cifras vemos que mas del 50% corresponden a hermanos sudamericanos, no es de extrañar, ya que en los últimos años Chile se ha transformado en un modelo de estabilidad económica y política en la región, gracias a Dios.
Lo entretenido de esta oleada de inmigrantes, son las motivaciones que gatillan su llegada. Con el tiempo Chile se ha tornado bastante atractivo para mejorar oportunidades en cuanto a educación o para superar situaciones precarias con la que se vivía en el país de origen.
No me deja de llamar la atención principalmente el caso de los peruanos. Un párrafo de un reportaje de La Tercera, es bastante gráfico: Los peruanos, la comunidad inmigrante más numerosa en el país, son una clase con características similares a la de los mexicanos que aterrizan en EE.UU.: llegan sin familia, realizan los trabajos más bajos de la escala salarial, y envían US$50 millones anuales en remesas a su país de origen.
Dentro de este reportaje señalan que los peruanos están realizando labores que los chilenos no quieren. Por ejemplo: La encuesta Casen muestra que entre 1990 y 2000 las chilenas se retiraron masivamente del servicio doméstico: de 7,6% que trabajaba en el rubro, el 2000 lo hacía sólo el 4,7%.
De todo esto lo que mas me impacta, es el parecido –guardando las proporciones- con lo que sucede en Estados Unidos. Ante esto yo me pregunto si en un futuro no muy lejano:
¿Tendremos que levantar un estúpido muro en el Norte de Chile -algo como lo que aprobó el Congreso de Estados Unidos, para parte de su frontera con México- para frenar el tema de los inmigrantes ilegales?.
¿Los hijos nacidos en Chile de la actual colonia peruana –que claramente conservarán sus costumbres y el saludo a su bandera-, serán decisorios en las elecciones parlamentarias y presidenciales?.
Bueno, solo Dios sabe. Pero de algo estoy seguro, es que mi país se esta transformando en el....................SUEÑO SUDEMERICANO.

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